Miley Cyrus no es una guarra

googletrendsConsultando los términos más buscados en Google en 2013 me encontré como no, con que Miley Cyrus era  la quinta celebridad más buscada en el pasado año en todo el mundo. ¿Por qué otra chica Disney más logra ese protagonismo en el Rey de los Buscadores y por ende, en el público general?

La respuesta para muchos puede estar en sus polémicas puestas en escena, pero ¿acaso no nos tiene acostumbrados Lady Gaga a estrafalarias vestimentas y a enseñar carne (como ya hiciera Madonna años atrás)?.

La estrategia de marketing seguida por Cyrus ha sido, sin duda, brillante. Son muchas las chicas Disney a las que vemos crecer y perder toda la gracia -si es que alguna vez la tuvieron-, véase: Lindsay Lohan, Britney Spears, y más recientemente Demi Lovato o Selena Gomez.  Las primeras han sufrido un desgaste real que ha hecho peligrar su carrera artística, aunque paradójicamente se han salvado con lo que se podía llamar el efecto Kate Moss, en el que su popularidad sube cuando se hacen públicos sus problemas personales, pero con una evidente falta de definición y estrategia de marketing alguna que revitalizara su imagen.

Las últimas chicas de la factoría del ratón Mickey están ahí, están creciendo, son guapas, incipientemente sexys y cantan canciones de discoteca light. Son perfectos modelos a seguir para chicas de 15 a 18 años, aunque sus faldas suban un poco más de la cuenta, pero en fin, esto es  inevitable.

Miley Cyrus ha ido mucho más lejos,  ha enseñado mucho más ¡le hemos visto la lengua y el culo! Si, pero no es sólo eso. La cantante – o sus asesores- ha construido un puente entre una imagen más infantil y la radical evolución nihilista a una edad peligrosa, Sólo hay que rememorar esos disfraces de osos corrompidos bailando alrededor de una chica casi desnuda con un cuerpo de niña.  Algunos pueden juzgar esto como altamente pernicioso para las adolescentes de hoy que seguía fielmente a Hannah Montana, y probablemente lo sea, pero lo que sí es cierto es que resulta tremendamente atractivo para un público de mayor edad que apenas han oído hablar de este personaje de ficción.

Kevin Mazur/WireImage

La cantante ha reflejado el desinterés de una sociedad que es como señalamos antes, peligrosamente nihilista como su nueva imagen. Se ha renovado para decir que ya no es la inocencia de Hannah; es un cóctel molotov donde todo ese mundo feliz se ha desvanecido cargado de sexo, decepción y rebeldía.

Miley Cyrus no es una guarra, es probablemente una profesional rodeada de grandes del marketing (se lo puede permitir de sobra) que han sabido manejar la transición de su imagen con éxito para que un público mucho más amplio conecte con ella y se acerque a su producto, su música.

Anuncios